
A la luz de las velas mis manos recorren tu cuerpo sutil y delicadamente. Nuestras miradas fijas pero temerosas el uno del otro, hablan todo eso que nuestras bocas no nos permiten expresar.
Y hoy con este sabor a café en mis labios pretendo sentir de nuevo ese calor. Una buena película, unos calcetines acolchonados y una cobija enorme pretenden ser la fuente de inspiración para no tratar de extrañarte, pero en inevitable que ese recuerdo venga una y otra vez a esa noche tan especial.